lunes, 21 de noviembre de 2011

Interior


A veces uno se da cuenta de su propia realidad como quien susurra a su mascota palabras sin sentido. Suenan campanas a lo lejos en una comprensión tan lejana como la propia mente de su cuerpo. Solamente así. Al principio son como ecos de una antigua batalla, alaridos imperceptibles jamás atendidos. Llamadas de socorro como bromas entre amigos. Buena cerveza, ¿eh?

Llega un momento en que los ecos ya no tienen montañas ni valles, no se necesitan. Cobran fuerza o algo así. De repente siempre estuvieron allí y la sorpresa más ridícula se tiñe de sonrisa al quebrar los recuerdos. De repente y a la vez no, nunca sería así. No podría parecerlo. Es en ese preciso momento en que se siente la perdición, en que los ojos arden y la boca se cose con alambre de espino. No es luz de verdad sino fuego de mentiras. Mentiras al aire, mentiras más vivas.

Y el aire se vuelve irrespirable cuando cada bocanada sabe a muerte. Cuando el aire compartido se convierte en aguas residuales que bañan a todo el mundo. Cuando en cada rincón aparece "esa" juguetona sonriente sombra y se siente la pertenencia. Poseído por los pensamientos que nunca se creyeron propios y que no conocen más amo. No conocen amo.

La espiral comienza a girar, los carriles chirrían y nada importa. El aire no importa, es de ellos. El cuerpo no importa, es material. Las vías no importan, no son reales. La vida no importa...

Y, de repente, no hay más real que la propia depresión sin freno.

Nada...

miércoles, 14 de septiembre de 2011

Condena


Hubo un tiempo en el que todo parecía tener solución, todo tenía un propósito y una razón de ser. Debía ser entendido. Tras todas aquellas palabras y acciones habían unas ideas, un carácter y una manera de pensar. Todo aquello que podría hacer propio y actuar en consecuencia. No puedo permitirme el pensar que era por egoísmo o manipulación, sino por propia supervivencia. Atrapado en las artimañas inconscientes de los demás, atrapado en ideas absurdas e incoherentes que poco o nada podían ser aplicadas a otros que no fueran sus dueños. Demasiado concreto, demasiado particular, demasiado por descubrir.

Había un tiempo en el que quise comprender todo aquello, todas esas motivaciones. No todas, alguna. Quizá las mínimas directrices de cada persona, ¿importante? Ya habría tiempo para decidir eso... La única meta a alcanzar, por el momento, era recoger; recoger todas y cada una de esas plausibles posibilidades de ideas que podían ser la fuente de la realidad que se formaba a mi alrededor. Sí, del palabrerío insustancial.

Y quizá ese haya sido el problema. Insustanciales palabras.

Llegué a comprender que prácticamente nadie, salvo contadas excepciones, es dueño de sí mismo, de su mente y de sus hilos. Marionetas de una ideología tan predefinida a trozos que bien podrían ser parte de un programa. ¿Predecibles? Tampoco quería insinuar eso.

Contadas excepciones que, ahora, me resultan indescifrables. Eso debería ser bueno, pero ha resultado ser mi perdición. Mi fuente de eterna meditación y mi fuente de infeliz felicidad, aunque, en verdad, esta no es su excepción del resto. Es como la dimensión inescrutable más allá de todo razonamiento, la manera REAL de pensar.

Y eso no me atrevo a explorarlo de nuevo, no esa sangre de nuevo, no otra vez aquí fuera.

jueves, 25 de agosto de 2011

Vacío saco lleno

Cada vez más claro, cada vez más cerca de la siguiente pregunta. Una tras otra se suceden como acontecimientos lógicos de causa y efecto, pero no es así. Se vuelven intrincadas y retorcidas. Se vuelven inescrutables por las sombras de la duda, y si bien es esa su naturaleza, parece antinatural. La duda de si ésta o aquella es la correcta, la duda de si es bien formulada, la duda de si está bien encaminada, si el destino es correcto, si la persona es adecuada... si yo estoy preparado, al fin y al cabo.

La duda sobre la pregunta me agobia como un calor húmedo, y de hecho moja. Lentamente o de manera repentina, sin aviso. Miento, los avisos se perciben, y se ignoran, y volvemos a las preguntas. En realidad no deberían ser necesarias, pero es el único medio y así se me ha revelado, como el único factible y no destructivo. ¿Pero cómo afirmar que no lo es? Es lo menos malo. No importa, es lo que hay.

Lanzando agujas a pajares en llamas, esperando que el dueño las vaya a buscar y me sorprendo a mí mismo en las llamas de mi propia trampa, esperando que me siga quizá. Pero, como siempre, me consumo. La razón principal se pierde entre las palabras candentes, y se vienen de vuelta a su dueño, aún habiéndolas abandonado a su suerte. Como cachorros en carretera que volvieran a casa, incapaz de volver a pasar por eso les dejo que me despedacen. No son cachorros. Nunca son inocentes y la malicia y manipulación me son devueltas, me convierto en mi propia víctima.

Quisiera pensar que soy inútil, quizá lo sea, quisiera serlo. Quisiera creer que me enfrento a muros sólidos y bien edificados, pero encuentro vacío. ¿Dónde está esa humanidad? ¿DÓNDE ESTÁ TU COMPRENSIÓN? Te diré que si tengo alguna, está en el trabajo. En las llamas.

Lo que pudiera parecer extraño de estas reacciones es lo que realmente ocurre. Lo real, lo que se ve, lo que se oye y lo que, por desgracia, se entiende. Toda pregunta tiene respuesta, y no veo excepción. No tomemos los silencios como otra cosa que no sean respuestas en sí mismas, es otro tema. Sin embargo...

Vacío.

Vacío en todas partes, en lo propio y en lo ajeno. Vacío en la vuelta de la esquina, vacío en las bibliotecas, vacío en los hogares. Vacío en todas y cada una de las palabras, vacío de significado. Pero sobretodo, vacío de intención. Vacío de uno mismo. Se suelta y ya está. Las palabras solían tener dueño y ahora son del dominio del aire, se desvanece y se pierde. Pensamientos de usar y tirar, desgracias y fortunas efímeras que no sobreviven más allá de ser contadas, es éste su único fin. Con la finalidad de atención y no de emoción. Las palabras sólo significan en los diccionarios y el resto... paja. Paja vacía sin aguja.

Funciona y punto.

¿Porqué nada más? ¿Porqué no? ¿Porqué no te preguntas? "¿PORQUÉ NO?"

Puntos de vista inimaginables cobrando vida, los puntos de vista de todos y de ninguno. Posibilidades extremas y aún así probables. Situaciones absurdas que se quedan cortas con la realidad. Y razones sólidas tras argumentos.

Podría funcionar, podría ser, sería absurdo, extremo, inimaginable. Pero, ¿porqué no?