Tras una dura semana de trabajo pensé que me merecía un pequeño descanso. Me tumbé en la cama a mirar por la ventana. No había una bonita vista ni pájaros cantando, pero me relajaba, un pequeña ciudad tranquila que descansaba también. Parecía incluso que me devolvía la mirada tal vez cansada. Me concentré mirando las lejanas montañas, quién sabe que secretos guardaría...
"Ups! Creo que me he quedado dormido." Abrí lentamente los ojos. Ya estaba oscuro, y sentía algo en las manos, estaba cogiendo algo. ¿Un folio? Era un dibujo, un escalofrío repentino recorrió toda mi espalda, se me erizaron los pelos. Era una escena horripilante, había personas muertas... parecían haber sido asesinadas brutalmente. Era una familia entera. Estaban dibujadas con gran detalle la sangre, las heridas y las sombras. ¿Porqué tenía eso en mis manos? ¿De dónde había salido? Entonces me miré las palmas de las manos... las tenía manchadas de ceras de colores, sobretodo negro y rojo. Lo había dibujado yo.
Quise olvidarme de aquello, pese a ser un gran trabajo. Me fui hacia la cocina, mamá ya tendría casi lista la cena. Pero la casa estaba toda oscura, no había ninguna luz encendida, tal vez se fueron a algún sitio. "Veré un rato la TV" pensé, y me dirigí hacia el salón. Sólo llegue hasta la puerta. Lo que vi me dejó clavado en el suelo.
La tenue luz que llegaba desde la farola de la calle resaltaba cada detalle. Era la escena del dibujo, mi familia.
Caí de rodillas al suelo, abatido. No podía ser cierto. Me miré de nuevo las manos, manchadas de sangre, manchadas de maldad. No podía ser cierto. Caí de bruces contra el suelo, me desmayé, o tal vez me dormí. Quise volver a mirar las montañas.
viernes, 6 de marzo de 2009
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