jueves, 25 de agosto de 2011

Vacío saco lleno

Cada vez más claro, cada vez más cerca de la siguiente pregunta. Una tras otra se suceden como acontecimientos lógicos de causa y efecto, pero no es así. Se vuelven intrincadas y retorcidas. Se vuelven inescrutables por las sombras de la duda, y si bien es esa su naturaleza, parece antinatural. La duda de si ésta o aquella es la correcta, la duda de si es bien formulada, la duda de si está bien encaminada, si el destino es correcto, si la persona es adecuada... si yo estoy preparado, al fin y al cabo.

La duda sobre la pregunta me agobia como un calor húmedo, y de hecho moja. Lentamente o de manera repentina, sin aviso. Miento, los avisos se perciben, y se ignoran, y volvemos a las preguntas. En realidad no deberían ser necesarias, pero es el único medio y así se me ha revelado, como el único factible y no destructivo. ¿Pero cómo afirmar que no lo es? Es lo menos malo. No importa, es lo que hay.

Lanzando agujas a pajares en llamas, esperando que el dueño las vaya a buscar y me sorprendo a mí mismo en las llamas de mi propia trampa, esperando que me siga quizá. Pero, como siempre, me consumo. La razón principal se pierde entre las palabras candentes, y se vienen de vuelta a su dueño, aún habiéndolas abandonado a su suerte. Como cachorros en carretera que volvieran a casa, incapaz de volver a pasar por eso les dejo que me despedacen. No son cachorros. Nunca son inocentes y la malicia y manipulación me son devueltas, me convierto en mi propia víctima.

Quisiera pensar que soy inútil, quizá lo sea, quisiera serlo. Quisiera creer que me enfrento a muros sólidos y bien edificados, pero encuentro vacío. ¿Dónde está esa humanidad? ¿DÓNDE ESTÁ TU COMPRENSIÓN? Te diré que si tengo alguna, está en el trabajo. En las llamas.

Lo que pudiera parecer extraño de estas reacciones es lo que realmente ocurre. Lo real, lo que se ve, lo que se oye y lo que, por desgracia, se entiende. Toda pregunta tiene respuesta, y no veo excepción. No tomemos los silencios como otra cosa que no sean respuestas en sí mismas, es otro tema. Sin embargo...

Vacío.

Vacío en todas partes, en lo propio y en lo ajeno. Vacío en la vuelta de la esquina, vacío en las bibliotecas, vacío en los hogares. Vacío en todas y cada una de las palabras, vacío de significado. Pero sobretodo, vacío de intención. Vacío de uno mismo. Se suelta y ya está. Las palabras solían tener dueño y ahora son del dominio del aire, se desvanece y se pierde. Pensamientos de usar y tirar, desgracias y fortunas efímeras que no sobreviven más allá de ser contadas, es éste su único fin. Con la finalidad de atención y no de emoción. Las palabras sólo significan en los diccionarios y el resto... paja. Paja vacía sin aguja.

Funciona y punto.

¿Porqué nada más? ¿Porqué no? ¿Porqué no te preguntas? "¿PORQUÉ NO?"

Puntos de vista inimaginables cobrando vida, los puntos de vista de todos y de ninguno. Posibilidades extremas y aún así probables. Situaciones absurdas que se quedan cortas con la realidad. Y razones sólidas tras argumentos.

Podría funcionar, podría ser, sería absurdo, extremo, inimaginable. Pero, ¿porqué no?

1 comentario:

  1. ¿Qué más voy a decirte? Sabes que éste es uno de mis textos favoritos. Me impresiona en todos los sentidos. Las palabras... no podrías haber escogido otras mejores, dotadas de una fuerza comparable con las imágenes que transmites con ellas.
    Simplemente impresionante.
    Enhorabuena.

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