lunes, 28 de septiembre de 2009

En la puerta...

Feliz ignorancia... te echo de menos.

Cuando el ciego no sabía que tenía delante, cuando no le hacía falta saberlo, y ni siquiera sabía si quería saberlo. Parece que no estaba ciego del todo, tal vez fueran unas cataratas puestas a traición. Parte de la bruma se ha ido disipando...

...¿para qué? Solo para darse cuenta de donde está metido, en un puto cenagal cubierto de mierda hasta el cuello.

Y ojalá solo fuera eso... tétricos chistes que me tiro como piedras hacia arriba, esperando que alguna se decida a abrirme la cabeza. Y entonces...

...¿qué estás haciendo? Lucha contra tu alrededor, escapa, enfréntate. Y...

...vuelven las piedras. Y no todas son mías.

...

Y yo creía que mentía... ignorante. Allá afuera hay mucha más mierda. Y no siempre la verás venir. ¿Qué hago ahora?

...

Tal vez lo mejor... sea... reconstruir...

no... No creo que pueda pasar por eso otra vez... Volver a levantar los muros. Resistir los asedios con muros más fuertes, ¿es eso lo mejor?

Definitivamente no. Pero mis guerras son mías. Y, ¿quién quiere involucrarse en la guerra del vecino? No debo dar esa opción. Y si la guerra destroza todo lo que toca, yo me iré con ella, ¿qué más da?

...

Guerra dentro, guerra fuera. La de afuera... paso de ella. La de dentro... bueno... la locura tampoco está mal, ¿no? Me acostumbraré a mi locura...

No llego a comprenderlo, es como si hubiera abandonado mi castillo... me he plantado frente una puerta que no era la mía a la espera... no puedo hacer más.

¿Hospital psiquiátrico? Ven, si quieres, te enseño el camino...

miércoles, 23 de septiembre de 2009

Tú ves, y yo... ¿qué?

Tanto trabajo... tanto esfuerzo... decepciones... ¿qué queda ahora? ¿Para qué ha servido?

Intentando matar las horas de tristeza a base de ladrillazos... no sirve.

Dando la espalda a los problemas... ¿¡qué problemas!? Ni siquiera sabes si tienes problemas!!! Todo está en tu cabeza, pedazo de imbécil!!!

Mucho. Me ciega... no veo... ¿ves? Dirás lo que quieras pero no lo veo.

Dime tú qué ves y yo quedaré ¿maravillado? ¿fascinado? ¿abrumado? ¡Aléjate de mí! No me digas que lo ves todo, al igual que no le enseñarías el pedazo de pan sin dárselo al ser hambriento que tienes frente a tí.

Hasta ahora había un muro... ¿infranqueable? Por supuesto que no. ¿Alto? Puedes apostar a que asi era. ¿Sólido? Menos de lo que creía el arquitecto.

Arquitecto de mentiras, araña que teje los hilos de una vida inventada. Manipulador torpe e indeciso que no sabe mas que manipularse a sí mismo. Y no es muy bueno, ya puedes verlo. ¿¡LO VES!? ¡¡¡CLARO QUE SI!!!

Un ciego contemplaba el muro. Orgulloso de su obra, o quizá no tanto. Y cuando quiso darse cuenta, le chafó como quien aplasta una figurita de plastilina. Nadie le avisó de que se estaba inclinando, pues nadie sabía de su existencia.

Ahora... fuera lo que fuera que había tras el muro está ahora libre de ataduras. ¿Quién sabe qué es? ¿Bueno, malo, diferente? Qué más dá si nadie lo ha visto caer.

¡¡¡DIME AHORA QUE LO VISTE!!!