miércoles, 23 de septiembre de 2009

Tú ves, y yo... ¿qué?

Tanto trabajo... tanto esfuerzo... decepciones... ¿qué queda ahora? ¿Para qué ha servido?

Intentando matar las horas de tristeza a base de ladrillazos... no sirve.

Dando la espalda a los problemas... ¿¡qué problemas!? Ni siquiera sabes si tienes problemas!!! Todo está en tu cabeza, pedazo de imbécil!!!

Mucho. Me ciega... no veo... ¿ves? Dirás lo que quieras pero no lo veo.

Dime tú qué ves y yo quedaré ¿maravillado? ¿fascinado? ¿abrumado? ¡Aléjate de mí! No me digas que lo ves todo, al igual que no le enseñarías el pedazo de pan sin dárselo al ser hambriento que tienes frente a tí.

Hasta ahora había un muro... ¿infranqueable? Por supuesto que no. ¿Alto? Puedes apostar a que asi era. ¿Sólido? Menos de lo que creía el arquitecto.

Arquitecto de mentiras, araña que teje los hilos de una vida inventada. Manipulador torpe e indeciso que no sabe mas que manipularse a sí mismo. Y no es muy bueno, ya puedes verlo. ¿¡LO VES!? ¡¡¡CLARO QUE SI!!!

Un ciego contemplaba el muro. Orgulloso de su obra, o quizá no tanto. Y cuando quiso darse cuenta, le chafó como quien aplasta una figurita de plastilina. Nadie le avisó de que se estaba inclinando, pues nadie sabía de su existencia.

Ahora... fuera lo que fuera que había tras el muro está ahora libre de ataduras. ¿Quién sabe qué es? ¿Bueno, malo, diferente? Qué más dá si nadie lo ha visto caer.

¡¡¡DIME AHORA QUE LO VISTE!!!

No hay comentarios:

Publicar un comentario