martes, 29 de diciembre de 2009

Oscuro rincón

Es como tener frente a tí una tarta con diferentes capas: bizcocho, chocolate y nata, por ejemplo. Incomprensiblemente darle un puñetazo y quedarse desparramada por toda la mesa. Coger una cucharilla y empezar a comer de aquí y de allá, mezclando los sabores y confundiéndolos. Es como intentar adivinar como era la tarta antes del golpe solamente con esas pequeñas cucharadas...

Es como intentar dibujar en medio de una tormenta. Los trazos se confunden por el viento, las formas se difuminan por la lluvia. La idea está clara en la mente, ¿lo está? no lo sé. El dibujo no se distingue y no sé donde miro...

Es como sentir una punzada en el pecho. No cesa, no descansa, no conoce piedad. Una gran herida, ese gran agujero negro de decepción que milagrosamente no te desangra. Sin morir. La tortura perfecta. El dolor de sentir la estaca que mantiene tu máscara y que impide el final. Puntos suspensivos que perforan una y otra vez. Como una épica frase de un drama que por capricho del autor no termina nunca. Y siempre habrá más...


Es como estar tirado en el suelo, dolorido y solo. Encadenado como un animal rabioso e incapaz de reaccionar. La impotencia de su prisión taladrándole la cabeza, le vuelve loco... lo mata por dentro, quema sus ansias de vivir. Todo queda reducido a una grotesca imagen de lo que entendía por "vivir". ¿Cómo era ser feliz?

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La tarta de una mente partida. La tormenta que él mismo siguió. A sí mismo apuñalado con la falsedad. Atado para escapar.

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¿Entiendes ahora porqué te pregunto? Libérame... o mátame.

lunes, 7 de diciembre de 2009

Llama al ascensor

Un día más, otro día cualquiera sin nada mejor que hacer que subsistir e ignorar la espiral que dibujo con mis pasos. Nada especial, nada interesante, nada por lo que quisiera seguir con vida. La rutina que yo mismo me he construido me mata mes tras mes, semana tras semana, día tras día. Solamente para intentar olvidarme de mi mierda de vida, la mierda que me llega hasta el cuello y me aprisiona. Pero bueno, hoy igual que ayer, me voy al trabajo...

Cojo mis cosas con desgana y algo de asco, ¿algo? bah... no importa. Cruzo la puerta y echo los cerrojos. El rellano me produce claustrofobia, es oscuro, húmedo y lo único que se puede oír es el correteo de las ratas y algún grito en el piso de arriba. La matará algún día, no ha denunciado y nadie lo hará por ella, no es mi problema. Ya está aquí el ascensor.

No me hace falta alzar la vista para pulsar el botón "B", ha estado en el mismo sitio todos estos años. Clavo la vista en la puerta, viendo como se cierra, ahora estoy en un ataúd de metal colgado a 20 metros del suelo. Vaya mierda, se ha atascado otra vez. Puñetazo al botón y bajamos a la calle. Me gusta escuchar el traqueteo de los raíles, lo odio. Algo empieza en mi cerebro, no quiero pensar pero algo es diferente.

¿Va hoy más lento o es que por fin he perdido la noción de todo? Miro el panel de botones. ¿Qué cojones? ¡ESE BOTÓN NO ESTABA ANTES! No había un botón por debajo del "B", nunca hubo sótano. ¿Qué piso es? ¿Y porqué tiene mi nombre? ¿Qué clase de broma es ésta?

El ascensor para bruscamente y caigo al suelo. Mientras, parece que mi mente despierta del letargo, va muy rápido... otra vez! No quiero eso. Quiero salir de aquí. ¡Devuélveme mi rutina! No puedo salir, nunca hubo alarma. Nunca hubo escapatoria.

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Llevo ya 3 horas encerrado en mi tumba de acero. Mi única compañía es el triste reflejo de un hombre agotado mirándome desde el otro lado del espejo. Y me da asco, es como un extraño que me persigue día y noche. Quiero morir ya... el ambiente está muy cargado, estoy sudando y el cristal del espejo empieza a empañarse.

Me estoy volviendo loco, si todavía no lo estaba. Me parece ver como aparecen letras dibujadas en el vaho. No estoy loco, están ahí, diciéndome la verdad. Cruda realidad de la que quise huir, fugarme de mí mismo. Siempre lo supe y siempre lo ignoré, ahora se me presenta como un puñetazo en la boca del estómago. Me deja sin aliento y empiezo a marearme. Leo una y otra vez la sentencia: "Siempre estuve muerto"

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Consciente de mi situación, revelada en la locura, no espero salir de aquí. No tengo nada allá arriba, nadie me espera, nadie notará el cambio. Aquí abajo estoy mejor, así al menos no haré más daño. No estropearé nada ni amargaré la vida a ninguna otra persona. Yo ya no importo, siempre estuve muerto.

Me quedo aquí en mi pozo de desesperación, en mi ataúd de metal. Esperando que alguien pulse el botón del ascensor que me devuelva al mundo de los vivos.


viernes, 4 de diciembre de 2009

Habladme

[Eres como un tumor cerebral, estás en mi cabeza sin mi permiso. Te extiendes como una plaga antes de la cosecha. Inundas cada rincón de mi pensamiento con los tuyos, haces olvidarme de cómo reaccionar, de cómo actuar o pensar. Me miro en el espejo y veo a un extraño, un títere movido por los hilos de las mentiras y las falsas esperanzas que corroen los tejidos de mis propios pensamientos. Eres un tumor. Sólo el tiempo dirá si eres maligno o benigno, si matas o ignoras.]


¿Quieres vivir sin esperanzas? ¿Es eso lo que "de verdad" quieres? Lo dudo mucho, todo el mundo necesita tener esperanza. No pasar por la vida sin rumbo, sin aspiraciones ni sueños. Una meta. Algo por lo que luchar y sacrificarse, algo que merezca la pena, ¿qué eres sin eso? Una marioneta, un zombi, un cadáver andante que lo único que espera es que algo lo mate. Porque no importa, nadie notará tu ausencia, no habrás sido importante. No puedo creer que sea eso lo que quieres.

Estúpido entrometido. ¿Esperanza? ¿Para qué? Si quieres algo, cógelo. Si no lo quieres, suéltalo. Sin complicaciones. Pero bueno, si quieres hacerle caso, allá tú. Pero dime una cosa. ¿Recuerdas todas aquellas veces? Eras mas o menos normal, tenías tus ambiciones y tus cosas. PUF! Eres diferente, eres YO. Te asustas de tí mismo, de mí. Siempre abstraído del mundo, estás aquí, imaginando, maquinando, planeando, siendo libre. Aquí todo es posible. ¡Recuerda los malditos sueños! ¡Eran felices! Por un momento fuiste feliz. En tu miserable vida esto es a lo único que puedes aspirar. Soñar que eres feliz, ¡Y NADA MÁS!

No, no, no... Tal vez haya algo. Algo por donde trepar y salir. No queremos seguir soñando, asesinas con tus visiones. Y si... no lo sé. Tienes que haberlo visto. Tú te encargas de ello, tienes que haber visto "algo", es extraño, como tú.

JAJAJA! ¿Quieres "en serio" que te diga lo que veo? No lo creo, explotaríamos. Y, aunque me parezca divertido jugar así, no quiero morir yo también. Aún tengo mucho que atormentar.

¿Y si...?

¡CÁLLATE!
[Black, White and Grey...]